Hacia finales de 2012 resonaba aquello de que «se iba a acabar el mundo». Bueno, aún seguimos aquí, pero es cierto que algo cambió a partir de aquel momento.
A día de hoy continúo conociendo personas que cambiaron sus vidas de una forma bastante radical por aquella época y, quizás, sin ser demasiado conscientes del momento en que esto sucedía. Como si algo nos empujara a ello… Es curioso que a tantos nos sucediera de manera automática en el llamado «cambio de era».
Para mí el cambio coincidió con una llamada de mi padre, en la que me sugería asistir al «Curso Zen» de Suzanne Powell. Esa fue la chispa que detonó mi gran cambio. Un cambio que sabía que sucedería, pero que requería de un pequeño empujón. En este caso, el empujón fue tan suave y tan sencillo de aplicar que siento que realmente estaba programado.
Antes de realizar el «Curso» me informé de quién era esta chica de la que mi padre tan bien hablaba. Y sus palabras verdaderamente resonaron en lo más profundo de mí desde el primer momento.
Lo primero que sucedió fue que comencé a ser consciente de cómo me estaba alimentando, reconocí que muchas de mis costumbres eran poco saludables y que estaba siendo una oveja más del rebaño engañada por el marketing de las grandes marcas. E inmediatamente me despedí de:
- Azúcar
- Leche
- Alcohol
- Carne roja
De manera progresiva y natural se fueron sucediendo los siguientes cambios hacia una alimentación vegetariana -sin carne, ni pescado-, en la que además reduje al mínimo las harinas refinadas y los lácteos. Comencé a incluir ingredientes «nuevos» como las semillas, las algas, las raíces, los cereales primitivos y el maravilloso agua de mar.
Ahora que han pasado unos años de mis primeras incursiones en los herbolarios y tiendas eco, veo que estos cambios en mis hábitos han implicado luego muchos otros. -Con repercusiones plenamente positivas-. Y, además, la sociedad también ha ido cambiando y sumándose a esta potente tendencia.
La información está hoy al alcance de todos y tienes en tu mano el poder de decidir completamente sobre tus hábitos. Aquí sólo puedo sugerirte que trabajes para hacerte completamente responsable de tus decisiones.
Experimenta, prueba, siente y ábrete a las posibilidades que tienes a tu disposición.

